- El halconeo con información de nota roja representa hoy un punto ciego que ni los organismos de libertad de expresión comienzan a dimensionar
Por Luis Ferrer
(imagendelgolfo.mx). – Muchas veces antes de que lleguen los policías, llegan ellos. Transmiten en vivo por Facebook, cruzan los
acordonamientos, preguntan, graban y desaparecen. En Veracruz, se comenzó a poner bajo lupa un fenómeno del que
casi no existe documentación de organismos internacionales ni locales: ‘halcones’ del crimen organizado que se hacen
pasar por reporteros para obtener datos y dar línea del enfoque informativo que los delincuentes deciden
que se difunda.
Pese a ser una situación de larga data incluso en medios formales, esa preocupación no figura en los
principales informes públicos sobre libertad de expresión.
La diputada local por Morena Bertha Malpica reconoció que los mecanismos de protección a periodistas en Veracruz
enfrentan una nueva problemática: identificar a personas que podrían utilizar la identidad de reporteros
para actividades vinculadas con grupos delictivos.
La pantalla digital del halconeo
¿Los protocolos actuales permiten ya distinguir entre un periodista en riesgo y una persona que utiliza esa condición como escudo para actividades delictivas? En informes y pronunciamientos, organizaciones como Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras han documentado durante años homicidios, desapariciones, amenazas, desplazamientos forzados e impunidad contra periodistas en Veracruz, uno de los estados con mayor violencia para el ejercicio de la prensa en México.
“Yo ya lo había visto después de las pláticas que hemos tenido. Lo había yo platicado con Luis Ramírez
Baqueiro. Lo que me dijo es que hay temas que no se pueden decir: es que fulano o fulano tienen este
protección… No se puede porque los ponemos en peligro. Lo que sí podemos es reunirnos. Si el
gremio lo requiere, yo los recibo y vemos de qué manera podemos platicar con la
Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodista (CEAPP) y que nos
expliquen”.
La investigación “Veracruz de los Silencios”, elaborada por Artículo 19, reconstruyó 20 casos de violencia letal contra periodistas ocurridos entre 2010 y 2016 a partir de más de 350 fuentes documentales, más de 30 entrevistas y expedientes oficiales.
Sin embargo, no ha considerado en su análisis una eventual infiltración de operadores del crimen organizado que utilicen identidades periodísticas, páginas en la web o redes sociales como cobertura para actividades ilegales.
“Es peligroso, pero cómo le hacemos para (regular) desde el Congreso. Aunque hubiera un padrón, sería
difícil (…) Sería difícil porque tenemos, es una realidad, desde hace muchísimo tiempo que llegan (grupos
criminales) y también a veces los presionan (a los reporteros). Bueno, es otra situación. Entonces, aunque
sean realmente reporteros, realmente periodistas y más si cubren a veces la fuente policíaca, que
regularmente es ahí, entonces tiene que cuidarse mucho. Ese es el tema. Cuándo son realmente periodistas,
cuándo no son periodistas y se escudan en la profesión de periodistas. Ahora por el celular todo mundo se
dice periodista, creadores de contenido”, sostuvo Bertha Malpica.
La evolución del periodismo bajo el fuego de cuatro sexenios
Durante casi más de dos décadas, la entidad ha experimentado distintos ciclos de violencia asociados a la presencia y disputa de organizaciones criminales y con periodistas bajo la línea de fuego durante las administraciones estatales de Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte de Ochoa, Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac García Jiménez.
La cobertura de hechos de seguridad ha cambiado en los últimos años. Junto con los medios tradicionales proliferaron páginas en Facebook y otras plataformas dedicadas casi exclusivamente a la difusión de nota policiaca mediante transmisiones en vivo y publicaciones inmediatas. El cambio modificó la forma en que circula la información sobre hechos violentos y abrió nuevos espacios para “reporteros” cuya identidad profesional resulta difícil de verificar.
La infiltración pone bajo sospecha a un gremio que arriesga la vida a diario para reportar la verdad en una de las regiones más peligrosas de México. Imagen ilustratva.
El dilema entre la acreditación profesional y la censura
¿(Puede controlarse) con una cédula profesional?; al igual que los abogados y los médicos, no pueden
ejercer si no hay cédula profesional, inquirió a Bertha Malpica una reportera.
– Pero es coartar la libertad de expresión, definitivamente, expuso.
Drogas, narcomensajes y gafetes de prensa asegurados
¿Cómo investigar a personas que se presentan como reporteros cuando enfrentan acusaciones por presuntos delitos, sin afectar la libertad de expresión? Ocho dosis de una sustancia con características del cristal, una motocicleta, un teléfono celular e identificaciones de prensa fueron asegurados durante la detención de Ángel David WG, identificado por autoridades y medios locales como reportero en plataformas digitales de noticias.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades, fue detenido durante un operativo en Poza Rica. Además de la droga
asegurada, los agentes informaron que el detenido presuntamente ofreció dinero para evitar su puesta a disposición. Su situación
jurídica continúa en proceso y conserva la presunción de inocencia.
En el reciente caso de Roxana Guzmán, directora del Portal Pulso Informativo del Sureste, de acuerdo con El Universal, Mafia Veracruzana acusaba a la periodista y a su hermano de estar vinculados a sus enemigos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). No hay indicios verificables que lo confirmen.
